La Avispa: Gracias a los representantes del grupo “De La Palabra” que han participado del II Encuentro Regional de Escritores de Gobernador Virasoro, tuve la oportunidad de leer el número 37 de la revista La Avispa –de agosto del 2007- editada en Mar del Plata bajo la idea y dirección de Marcela Predieri.
A lo largo de 44 páginas encontramos una excelente recopilación de poesía, cuento, ensayo, opiniones y artículos sobre premios, homenajes, reconocimiento, cine, teatro, novela y opiniones.
Es una revista de Literatura que, bajo un singular montaje artístico de su nombre, se auto presenta en esta oportunidad como una publicación “Revo-ilusionaria”
En su tapa encontramos la cruz católica, la cruz invertida, el símbolo de la paz, el martillo y la hoz, la estrella de David, el símbolo del peso, el yin y el yang y la svástica, que en una mancomunada sumatoria resultan en la formación del título “La Avispa”.
El mensaje de la tapa merece su propio artículo. Nos remite a una de las más grandes y antiguas amenazas que enfrenta la literatura por parte de todas y cada una de las ideologías y credo del ser humano: El Utilitarismo. Me refiero al utilitarismo entendido en su acepción más literal y no solamente en cuanto a tendencia intelectual.
Edad tras edad, los artistas soportan estoicamente distintos embates desde los grupos intelectuales y partidarios que pretenden que las artes se conviertan en extensiones menores de sus propios discursos. La caja de resonancia, el arte retransmisor.
Todos hemos escuchado en algún momento esta demanda retrograda. Que el escritor o editor de una revista literaria tome partido por una ideología o partido en desmedro del resto de los fenómenos intelectuales que se producen sobre el globo, o inclusive en nuestra propia ciudad.
Es meritoria la selección de “La Avispa” para incorporar todos símbolos, inclusive los contradictorios, en medio a la presentación de un medio creado para las artes. Es la mejor respuesta, y la mejor bandera para expandir la independencia del arte y, en particular, de las letras.
Considero que las tendencias políticas de una autor no hacen menos o mas valiosa su obra literaria. No existe razón ni argumento para demandarle a un escritor el compromiso o la rendición servil de sus textos a una corrientes partidaria de cualquier tipo.
Como pueblo que lucha por la generación de sus propios códigos civilizadores y la articulación institucional genuina de una democracia sofisticada y plena, tenemos el deber de no exigir deberes ideológicos a las artes. Esa es nuestra opción histórica. No hay una ausencia ideológica, a no confundirse. Republica democrática y federal nos son meros enunciados.
Paradójicamente el eje es una de las ideológicas más demandantes y severas, se llama democracia. Se basa en la libertad de los individuos, en particular, en la libertad de expresar libremente las ideas, gustos, preferencias, valores y personalidad. Ello se extiende a la difusión, la reproducción, el estudio y la reflexión.
El “gobierno” implica el ejercicio de un poder. El “gobierno del pueblo”, implica el gobierno de todos y cada uno de los individuos alcanzados por la denominación de “pueblo”. No sólo la mayoría. No sólo los representantes. No sólo los más activos. No sólo los agentes administradores de los poderes tradicionales y convencionalmente organizados.
La difusión del arte es difusión de poder. El conocimiento es poder. El ejercicio y la divulgación del conocimiento están abarcados por el derecho de todos y cada unos de los editores, productores, difusores y recopiladores de las artes. Es un derecho democrático sobre el cual no se debe producir presión o limite alguno. Esa negativa se extiende principalmente sobre la propia sociedad, sobre gestores ideológicos en particular.
Con todo el respeto que se merece la persona comprometida con la difusión de su ideológica o su propia visión del mundo, corresponde levantar banderas y mensajes como el de La Avispa, a los fines de fijar un limite entre ambas libertades. Son los códigos de la convivencia por la cual se viene luchando por más de doscientos años.
La revista no exterioriza este discurso con textos, como sí lo hago por éste medio y aprovechando la oportunidad brindada por los diseñadores de la edición. La Avispa limita a la manifestación y a la acción. Ese es su aguijón.
En el interior vamos descubriendo valores ignorados por el vértigo de nuestros días, por la vorágine mediática, por las dimensiones y distancias colosales de nuestro país, por la propia apatía y el arrebatamiento del ritmo cultural en las ciudades, las provincias y el país.
En mi caso, los textos y la trayectoria del escritor Luis Benítez fueron una sorpresa. Obras tomadas del libro “Mannhatan Song”, sirven para que conozcamos, vía literaria, las inquietudes y ópticas del escritor porteño.
Entre los detalles que se aportan de su trayectoria se resalta que es miembro de la Academia Iberoamericana de Poesía, de la World Poets Society, de la Intenational Society of Writers, del Advisory Board de World Poetry Press entre otras instituciones. Ha escrito y editado un total de quince libros de poesía, narrativa, ensayo literario y teatro que se han publicado en Argentina, Chile, España, Estados Unidos, México, Uruguay y Venezuela.
En las páginas siguientes encontramos a los autores que integran el grupo Delapalabra y colaboradores de diversas procedencias, entre ellos Naín Serrano de honduras, Clara Guillén de México y Raúl I. Heraud Alcazar de Perú.
Un espacio bajo rótulo de “Dossier Especial” nos comunica con Ricardo Iribarren, desde Venezuela, quien también nos permite conocer, vía entrevista, a Carlos Lázaro, autor venezolano polifacético y en continua formación.
En el espacio de “Cine y TV” hay un artículo muy peculiar sobre cine coreano en DVD. El artículo es otro contenido de La Avispa que merece su propio destaque. El autor no pretende lucirse como un erudito en el tema. Ha visto, se ha informado y se dispone a compartir sus conocimientos y experiencias con el lector. Valgan los aplausos de un lector agradecido para el Sr. Gabriel Cabrejas. En el caso de sus reseñas me dejo llevar sin culpas por la preferencia subjetiva por el tema. Para quienes llevamos varios años de peregrinaje tras títulos asiáticos, nada mejor que un repaso por un racimo de videos poco publicitados en nuestro país.
El número se completa con una sección de “Plástica” donde se desarrolla en extenso un artículo sobre “El expresionismo”. Una sección de “Rescates” cuyo pilar son los fragmentos de Franz Kafka y un cierre a todo “Blog” con la entrevista al creador y administrador de elescribidor.blogspot.com.
